Blog de la Biblioteca de "El Reyes"

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C.C.E.E. Reyes Católicos

Hastío. CARMEN JODRA DAVÓ

Escrito por Lenguareyescatolicos 18-06-2018 en poesía actual. Comentarios (0)

HASTÍO

El bello mundo me produce asco.
Si pudiera, lo haría
saltar en pedacitos por los aires,
y con él a mí misma.
Yo no pedí vivir; si Tú me hiciste,
es tu culpa, y no mía.
Atrévete a juzgarme si tu pobre
criatura se suicida.

Ofelia. ARTHUR RIMBAUD

Escrito por Lenguareyescatolicos 30-05-2018 en literatura universal. Comentarios (0)

         

             I
En las aguas profundas que acunan las estrellas, 
blanca y cándida, Ofelia flota como un gran lilio, 
flota tan lentamente, recostada en sus velos… 
cuando tocan a muerte en el bosque lejano.

Hace ya miles de años que la pálida Ofelia 
pasa, fantasma blanco por el gran río negro; 
más de mil años ya que su suave locura 
murmura su tonada en el aire nocturno.

El viento, cual corola, sus senos acaricia
y despliega, acunado, su velamen azul;
los sauces temblorosos lloran contra sus hombros 
y por su frente en sueños, la espadaña se pliega.

Los rizados nenúfares suspiran a su lado, 
mientra ella despierta, en el dormido aliso, 
un nido del que surge un mínimo temblor… 
y un canto, en oros, cae del cielo misterioso.

  II

¡Oh tristísima Ofelia, bella como la nieve, 
muerta cuando eras niña, llevada por el río!
Y es que los fríos vientos que caen de Noruega 
te habían susurrado la adusta libertad.

Y es que un arcano soplo, al blandir tu melena, 
en tu mente transpuesta metió voces extrañas; 
y es que tu corazón escuchaba el lamento 
de la Naturaleza -son de árboles y noches.

Y es que la voz del mar, como inmenso jadeo 
rompió tu corazón manso y tierno de niña;
y es que un día de abril, un bello infante pálido, 
un loco miserioso, a tus pies se sentó.

Cielo, Amor, Libertad: ¡qué sueño, oh pobre Loca! 
Te fundías en él como nieve en el fuego; 
tus visiones, enormes, ahogaban tu palabra. 
-Y el terrible Infinito espantó tu ojo azul.

  III

Y el poeta nos dice que en la noche estrellada 
vienes a recoger las flores que cortaste,
y que ha visto en el agua, recostada en sus velos, 
a la cándida Ofelia flotar, como un gran lis.


Chico Wrangler. ANA ROSETTI

Escrito por Lenguareyescatolicos 17-05-2018 en poesía actual. Comentarios (0)


Dulce corazón mío de súbito asaltado.

Todo por adorar más de lo permisible.

Todo porque un cigarro se asienta en una boca

y en sus jugosas sedas se humedece.

Porque una camiseta incitante señala,

de su pecho, el escudo durísimo,

y un vigoroso brazo de la mínima manga sobresale.

Todo porque unas piernas, unas perfectas piernas,

dentro del más ceñido pantalón, frente a mí se separan.

Se separan.


(De Indicios vehementes, 1985)

DOS VOCES HISPANOAMERICANAS CONTEMPORÁNEAS

Escrito por Lenguareyescatolicos 22-01-2018 en Los lunes, poesía. Comentarios (0)

Las cicatrices

No hay cicatriz, por brutal que parezca, 

que no encierre belleza.

Una historia puntual se cuenta en ella,

algún dolor. Pero también su fin.

Las cicatrices, pues, son las costuras 

de la memoria,

un remate imperfecto que nos sana

dañándonos. La forma

que el tiempo encuentra

de que nunca olvidemos las heridas.

Piedad Bonnett, en Antología de la Poesía Colombiana Contemporánea


Pobre Valerio Catulo

A quién darás hoy tus versos, infeliz Catulo?
sobre qué muslos posarás la mirada? Qué cintura rodeará tu brazo?
cuáles pezones y cuáles labios habrás de morder inagotable hasta el hastío?
Termine ya la dolorosa pantomima: fue siempre Lesbia, 
exquisito poeta, caro amigo,
 un reducto inexpugnable.
A qué recordar su mano floreciente de jazmines o aquellos leves gorjeos 
 sonando tibios en tu oído?
para qué hablar del amor o del deseo si ella es su imagen misma?
por qué evocarla y consagrarle un sitio perdurable en la memoria? por qué Catulo?
por qué?
Que tus versos no giren más en torno a sus jeans, a su blusa sisada,
que tu cuerpo se habitúe a esa densa soledad absurda y prematura,
que su nombre y su figura de palmera y su mirada de gladiola 
 se pierdan, poco a poco,
ineluctablemente y de modo irreversible,
 en el incierto y doloroso
 ir y venir de los días.
Y que a nadie importe si se llamaba Denisse, Clodia o Valentina
qué caso tiene pobre Valerio Catulo? qué caso tiene?

Alí Calderón, en Cien años de poesía hispanoamericana


La víspera incierta. LUIS ANTONIO DE VILLENA

Escrito por Lenguareyescatolicos 19-01-2018 en Los lunes, poesía. Comentarios (0)

LA VÍSPERA INCIERTA

Volvió casi clareando a casa, como otras veces.

Estaba algo aturdido de cerveza y los restos infelices

de medio éxtasis tomado, con ella, al filo de las once.

Sin quitarse los pantalones, sólo de medio cuerpo

desnudo, se echó en aquella cama estrecha, dejando

encendida la luz de la lámpara de estudio...

No pensó en la música ni en la novela que estaba

leyendo -ahí, sobre la mesa- ni en el día de sol

que había concluido en aquella noche de música

y de juerga. Sentía unas tremendas ganas de llorar

y un extraño peso en el pecho. La vida era mezquina

-sintió- y nunca llegaría a ningún sitio.

Pasarían los días y crecería el tedio

y como una piedra muy grande pesaría la rabia.

Quería dar golpes a alguien, gritar, aullar,

soltar el rencor por los dedos, la pena, la impotencia,

la angustia, ese terrible peso, que le decía nunca,

no, nunca, nada, jamás, desiste, nunca.

Y entonces en ese instante en que el pecho crecía

de desazón y páramo infecundo, empezó a llorar

ruidosamente, a llorar -no sabía bien por qué-

a llorar solo en su cuarto estrecho de estudiante,

entre libros, discos y aquel póster de Prince muy raro.

Lloró medio desnudo, revuelto el pelo, casi de día,

lloró sin importarle que su madre lo oyera,

si es que madrugaba un domingo, cosa poco probable...